26 de Septiembre de 2018

Opinión

Las víctimas del ajuste

19 de Abril de 2018

​​​​​​​Por Juanjo Alonso, Secretario  Adjunto CTA Autónoma Coronel Rosales.

Basta de Despidos

Primero se llevaron a los judíos. 

Pero como yo no era judío no me importó.

Después se llevaron a los comunistas.

Pero como yo no era comunista tampoco me importó.

Luego se llevaron a los obreros pero como yo no era obrero no me importó.

Más tarde se llevaron a los intelectuales.

Pero como yo no era intelectual no me importó.

Después siguieron con los curas.

Pero como yo no era cura tampoco me importó.

Ahora vienen por mí.

Pero ya es demasiado tarde.

Es una jornada severa y triste, hace pocas horas me enteré que otro trabajador fue injustamente despedido, porque no podemos hablar de justicia cuando se cercena el Derecho al Trabajo a un hombre o mujer de esta Nación.

Ya son decenas de miles de compañeros y compañeras Estatales y privados que este modelo extractivista y agroexportador impuesto por el descarnado imperio del norte y aplicado con la complicidad y el histórico servilismo de los gobiernos de turno, excluye, se lleva por delante, convierte en desaparecidos laborales y sociales.

Es sabido que este sistema propone un feroz traslado de recursos hacia los sectores de riqueza más concentrada, y estos recursos son arrancados a la clase trabajadora y los grupos cada vez más desprotegidos.

Todos los cumpas que han sido expulsados del sistema laboral formal, tienen nombre, familia, amigos, proyectos, una vida, no son los fríos números de una estadística, y a esa negra lista se suma un compañero de nuestra ciudad.

Muchos lo conocemos y tenemos la fortuna de contarlo como amigo, Juan, solo Juan. Un trabajador del rea de Pensiones del Ministerio de Desarrollo de la Nación.

Un trabajador con la sensibilidad necesaria para tratar con los sectores más vulnerables que la sociedad y la política olvidan y excluyen.

Esos excluidos, sin chances, sin oportunidades, aquellos que para este modelo de gobierno eligen no avanzar porque no hicieron los méritos que el mercado requiere.

Para esa gente trabajan los hombres como Juan, fueron decenas de familias las que se acercaron a su casa para llevar una nota pidiendo una mano, una oportunidad, y ese trabajador, quitando tiempo a su familia recogía y gestionaba ante el Estado, ayudas sociales, medicamentos, prótesis, chapas, muebles, etc., fueron muchos los camiones con herramientas que llegaron a nuestra ciudad gestionados por Juan, repletos de esperanzas que llegaban a las familias más desprotegidas ,esas familias que soñaban con una salida laboral.

Durante esos 14 años fueron muchas las instituciones que recibieron ayudas y subsidios gestionados por Juan y no por los funcionarios políticos, sindicatos, clubes, los más grandes del fútbol y básquet, pero también los barriales, innegables centros de contención y cobijo de los pibes de nuestra ciudad.

Los que lo conocemos sabemos que otras tantas veces fueron dineros de su bolsillo los que llegaron para salvar alguna urgencia y otras su auto para alcanzar a esas personas que debían llegar a Bahía Blanca, porque no eran escuchadas en nuestra ciudad.

La última vez que estuve con Juan fue el día 29 de marzo, que fue asueto para las reparticiones del Estado. Llegó a Villa Arias, en su auto, para fotografiar el Jardín de nuestra localidad, siniestrado pocos días antes, para anteponer un pedido de ayuda para su reacondicionamiento…

Juan estuvo y seguirá estando, pero en estos momentos deberían ser muchas las voces que se alcen ante la injusticia de este ajuste y muchos más los corazones que den su calor, porque el que olvida también es cómplice.

Además quiero decir que esta es la trágica y real herencia que dejó el Gobierno de Cristina, los más de 70 mil compañeros y compañeras que cumplen sus tareas bajo la modalidad de contrato y en una cruel situación de precariedad, decenas de miles de hombres y mujeres que aportan a el sostenimiento de un Estado cada vez más falto de recursos y objeto directo del más cruento ajuste aplicado en los últimos tiempos. Situación aprovechada por el gobierno actual para desatar un modelo de sometimiento feroz.

Para finalizar quiero decir, que como grito de clase, exijamos a nuestros dirigentes nacionales que ya es tiempo de dejar de resistir, durante esta resistencia seguimos dejando compañeros y compañeras en el camino. Seguimos recibiendo los más terribles golpes, y en esta lucha estamos cayendo y nos van a seguir golpeando, aún en el suelo, por eso basta de resistencia y comencemos a golpear en unidad como un solo puño que se levante ante el modelo de ajuste y opresión que nos imponen.

No puede haber más “Juanes” y debemos avanzar sin escalas para que todos nuestros compañeros y compañeras recuperen, sus trabajos, su dignidad, sus proyectos… sus vidas.

Despertemos antes de que como dice el poema… sea demasiado tarde…. La salida es colectiva y nunca puede ser individual.

 

Por Juanjo Alonso, Secretario  Adjunto CTA Autónoma Coronel Rosales

 

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